Un gusto saludar a mis hermanos una vez mas, habiamos pretendido no seguir realizando Talleres de Direccion Coral, por muchas razones, pero debemos reconocer que el cariño de muchos hermanos y la solicitudes de varias iglesias de ir a realizar un taller, nos convoca una vez a realizar un TALLER DE MUSICA EN LA AMADA IGLESIA DE QUINTERO.-
Lo cual nos llena de alegria y nos compromete a seguir trabajando desinteresadamente en el desarrollo de este ministerio que es la ALABANZA.-
Dios bendiga a mi Amado Superintendente por esta oportunidad que nos brinda de realizar este nuevo taller y un saludo especial para nuestro Amado Pastor Presbitero Rene Madrid y esperamos en Dios una pronta recuperacion en su salud.-
Exponemos a continuacion una articulo del Hno. Miguel Amngel Huerta sobre El Coro y su fincion en la Iglesia:
EL CORO Y SU FUNCIÓN COMO CORAZÓN DE LA IGLESIA
Por: Miguel Ángel Huerta.
Corazón. Eso somos.
El cuerpo de Cristo - dice el Apóstol - se compone de varios miembros y cada
uno de ellos tiene una función específica importantísima y vital en relación para todo el cuerpo.
El Coro es el CORAZON, es el alma de la iglesia, el motor de la congregación. Quien palpita el amor de Cristo, quien anima, exhorta, consuela, invita, alaba, todo por medio de su presencia, de sus cantos, de su actitud, de la expresión de sus rostros, de su personalidad.
El Coro no somos muchos, el coro es uno. Precisamente en esto se encuentra su fuerza, en la UNIDAD, unidad que el mismo Señor Jesús expresaba en la oración del Getsemaní (Sn. Juan 17:1). Tenemos que ser uno en nuestros propósitos aunque formemos parte de un coro monumental, y aún cuando seamos un coro pequeño, es que, precisamente nuestra fuerza no se encuentra en el número, sino en la unidad, si somos uno con Cristo, somos uno con el Padre, y si somos uno con el Padre somos uno con la Iglesia.
El coro no es solamente un grupo musical, es mucho más.
El coro es un modelo de vida, es una actitud a seguir, es expresión a imitar, es una causa a la que la Iglesia se debe unir.
El coro debe hacer patente el amor de Cristo, el sacrificio en la cruz, el amor de Dios, precisamente por eso es el Corazón. El corazón tiene el maravilloso don de hacer sentir por medio del Espíritu de Dios, lo que le haga falta a la Iglesia, porque está unido a ella, porque sabe lo que siente, porque sabe lo que le hace falta.
Puede el coro por medio de la alabanza enviar consuelo, animar, consolar y al mismo tiempo engrandecer con impresionante fuerza el nombre de Jesucristo. Por eso la iglesia dice amén cuando nos escucha, porque significa, estoy de acuerdo,
El coro ocupa el lugar del instrumento material que era utilizado para la alabanza en el antiguo pacto, y que hoy en la Gracia es un instrumento de justicia, por medio del cual la Iglesia hace suyas las palabras de una melodía y la eleva a Cristo.
La Iglesia llora, la Iglesia sufre, la Iglesia canta, alaba, pero no lo hace sola, tiene un instrumento en sus manos, el coro, su propio corazón, y de la abundancia de su corazón sale una alabanza a Dios.
Por eso el coro debe de estar consagrado, debe estar unido en perfecta armonía al cuerpo, porque, ¿de qué otra manera podría como instrumento dar sonido cierto para la batalla?
Entonces no somos como un metal que suena o címbalo que retiñe, somos un instrumento vivo, que puja, que palpita, con un maravilloso don que Dios nos da al momento de ser un miembro de este grupo, el Coro. Por eso es preciso que entendamos en todo momento la importancia de nuestro trabajo espiritual, una grande y preciosa responsabilidad.
Que Dios nos permita ser por siempre un corazón sano que lleve la sangre con perfecta calidad espiritual a cada miembro del cuerpo y que cada día haya mas cristianos que se unan con nosotros para seguir siendo por todas las generaciones... EL CORAZON DE LA IGLESIA.
Por: Miguel Ángel Huerta.
Corazón. Eso somos.
El cuerpo de Cristo - dice el Apóstol - se compone de varios miembros y cada
uno de ellos tiene una función específica importantísima y vital en relación para todo el cuerpo.
El Coro es el CORAZON, es el alma de la iglesia, el motor de la congregación. Quien palpita el amor de Cristo, quien anima, exhorta, consuela, invita, alaba, todo por medio de su presencia, de sus cantos, de su actitud, de la expresión de sus rostros, de su personalidad.
El Coro no somos muchos, el coro es uno. Precisamente en esto se encuentra su fuerza, en la UNIDAD, unidad que el mismo Señor Jesús expresaba en la oración del Getsemaní (Sn. Juan 17:1). Tenemos que ser uno en nuestros propósitos aunque formemos parte de un coro monumental, y aún cuando seamos un coro pequeño, es que, precisamente nuestra fuerza no se encuentra en el número, sino en la unidad, si somos uno con Cristo, somos uno con el Padre, y si somos uno con el Padre somos uno con la Iglesia.
El coro no es solamente un grupo musical, es mucho más.
El coro es un modelo de vida, es una actitud a seguir, es expresión a imitar, es una causa a la que la Iglesia se debe unir.
El coro debe hacer patente el amor de Cristo, el sacrificio en la cruz, el amor de Dios, precisamente por eso es el Corazón. El corazón tiene el maravilloso don de hacer sentir por medio del Espíritu de Dios, lo que le haga falta a la Iglesia, porque está unido a ella, porque sabe lo que siente, porque sabe lo que le hace falta.
Puede el coro por medio de la alabanza enviar consuelo, animar, consolar y al mismo tiempo engrandecer con impresionante fuerza el nombre de Jesucristo. Por eso la iglesia dice amén cuando nos escucha, porque significa, estoy de acuerdo,
El coro ocupa el lugar del instrumento material que era utilizado para la alabanza en el antiguo pacto, y que hoy en la Gracia es un instrumento de justicia, por medio del cual la Iglesia hace suyas las palabras de una melodía y la eleva a Cristo.
La Iglesia llora, la Iglesia sufre, la Iglesia canta, alaba, pero no lo hace sola, tiene un instrumento en sus manos, el coro, su propio corazón, y de la abundancia de su corazón sale una alabanza a Dios.
Por eso el coro debe de estar consagrado, debe estar unido en perfecta armonía al cuerpo, porque, ¿de qué otra manera podría como instrumento dar sonido cierto para la batalla?
Entonces no somos como un metal que suena o címbalo que retiñe, somos un instrumento vivo, que puja, que palpita, con un maravilloso don que Dios nos da al momento de ser un miembro de este grupo, el Coro. Por eso es preciso que entendamos en todo momento la importancia de nuestro trabajo espiritual, una grande y preciosa responsabilidad.
Que Dios nos permita ser por siempre un corazón sano que lleve la sangre con perfecta calidad espiritual a cada miembro del cuerpo y que cada día haya mas cristianos que se unan con nosotros para seguir siendo por todas las generaciones... EL CORAZON DE LA IGLESIA.